(213) 482-2040

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Oh, how good and pleasant it is when kindred live together in unity!

— Psalm 133

As a community of faith and mutual support, the Episcopal Diocese of Los Angeles encourages all its parishes, missions, schools and other institutions to adopt and widely promulgate these guidelines enabling people to remain in community (to the extent conditions permit) while remaining safe.

With the COVID-19 outbreak, we all want to be part of the solution by preventing infections. Yet isolation and fear aren’t good for our health, either.

So let’s use common sense when we meet together. Everyone, and especially those in leadership, should be aware of what county health authorities recommend when it comes to public gatherings. Check regularly with the websites of the counties of Los Angeles, Orange, Riverside, San Bernardino, Santa Barbara, and Ventura. We will do so as well and will update these guidelines as the situation warrants.

Special care should be taken with gatherings involving children and our older siblings, especially those living in convalescent care facilities.

The most important thing to remember is that the virus is not believed to be airborne. It is spread by contact with surfaces on which respiratory droplets have landed. Therefore, the following practical steps significantly reduce risk of exposure and transmission.

  • When feeling ill, stay at home, and seek medical attention.
  • Wash hands vigorously and often for at least 20 seconds (as long as it takes to say the Lord’s Prayer).
  • Avoid shaking hands or embracing. Keep your distance. Bow or wave to one another when saying hello or passing the peace.
  • Refrain from touching surfaces and then touching your face, especially the nose, eyes, and mouth. Cough or sneeze into the crook of your arm.
  • Disinfect tabletops, doorknobs, and other surfaces frequently. Those offering hospitality before and after church should wash their hands thoroughly and frequently immediately before setting out literature, making coffee, and preparing refreshments.
  • Follow the bishop’s directive temporarily suspending the use of the common cup, either for sipping or intinction, during all communion services within the Diocese of Los Angeles. Remember, teach, and preach that the sacrament is valid in one kind, in this case the consecrated host. At great cost, our reformed forebears won the right of the cup for the sake of the laity. For the time being, we offer it up as a sacrifice in Christ for the sake of our neighbor.
  • Those offering services should wash their hands thoroughly and apply alcohol-based hand sanitizer at the beginning of all services and again during the offertory. This is doubly important for those distributing the consecrated host. Use wafers rather than baked bread. Always offer a gluten-free option, especially remembering those who usually take only the consecrated wine. Eucharistic ministers should drop the wafer into the communicant’s hands rather than placing it on the tongue.
  • Priests in charge of congregations with no other clergy may feel tempted to go to church, even if they don’t feel well, instead of canceling a scheduled service. If you don’t feel well, please stay home. Churches can prepare for this eventuality by making sure lay ministers are prepared to conduct a Morning Prayer service at a moment’s notice.
  • Remove holy water from fonts and stoups.
  • Ensure that persons handling food wash hands frequently and wear gloves and use tongs while serving.
  • Check regularly on parishioners who have been absent from church, especially older folks and others with pre-existing conditions.
  • Remind Eucharistic visitors that those on whom they call are the most prone to social isolation and also may be among the most prone to infection. Clergy in charge of congregations will use their best judgment. Visitors should scrub their hands with soap and water, in their hosts’ bathroom if necessary, immediately before administering the consecrated host.
  • Resist scapegoating and microagression against our siblings of Asian heritage. Extend pastoral care to all whose loved ones may be suffering locally or overseas.
  • Visit the website of the World Health Organization for updates and information that can be downloaded in multiple languages.
  • Pray regularly for all affected by this and all illnesses, for medical and research professionals, and for all those in civil and ecclesial authority.

“As we face and overcome this crisis, may a deepening understanding of our obligation to watch over our closest neighbors in the name of Christ make us ever more devoted to God’s glory and the thriving of all God’s people.”             – The Rt. Rev. John Harvey Taylor

For additional information, view:

Guidelines from Bishop Diane Jardine Bruce (February 26, 2020) here.

Pastoral Directive from Bishop John Harvey Taylor (March 5, 2020) here.


 

Salud y Fuerza en la Comunidad

Un mensaje de la Diócesis Episcopal de Los Ángeles

¡Oh, qué bueno y agradable es cuando los parientes viven juntos en unidad!  — Salmo 133

Como comunidad de fe y apoyo mutuo, la Diócesis Episcopal de Los Ángeles alienta a todas sus parroquias, misiones, escuelas y otras instituciones a adoptar y promulgar ampliamente estas pautas que permitan a las personas permanecer en la comunidad (en la medida en que las condiciones lo permitan) mientras permanecen seguras.

Con el brote de COVID-19, todos queremos ser parte de la solución previniendo infecciones. Sin embargo, el aislamiento y el temor tampoco son buenos para nuestra salud.

Entonces usemos el sentido común cuando nos reunamos. Todos, y especialmente aquellos en liderazgo, deben estar al tanto de lo que recomiendan las autoridades de salud del condado cuando se trata de reuniones públicas. Consulte regularmente los sitios web de los condados de Los Ángeles, Orange, Riverside, San Bernardino, Santa Bárbara y Ventura. Lo haremos también y actualizaremos estas pautas a medida que la situación lo amerite.

Se debe tener cuidado especial con las reuniones que involucran a niños y nuestros hermanos mayores, especialmente aquellos que viven en centros de convalecencia.

Lo más importante de recordar es que no se cree que el virus esté en el aire. Se transmite por contacto con superficies en las que han caído las gotas respiratorias. Por lo tanto, los siguientes pasos prácticos reducen significativamente el riesgo de exposición y transmisión.

  • Cuando se sienta enfermo, quédese en casa y busque atención médica.
  • Lávese las manos vigorosamente y con frecuencia durante al menos 20 segundos (el tiempo que sea necesario para decir el Padre Nuestro).
  • Evite dar la mano o abrazarse. Mantenga su distancia. Al saludarse el uno al otro o al darse la paz, inclínense o salude desde lejos.
  • Abstenerse de tocar superficies y luego tocarse la cara, especialmente la nariz, los ojos y la boca. Tosa o estornude en los dobles de su brazo.
  • Desinfecte las mesas, los pomos de las puertas y otras superficies con frecuencia. Aquellos que ofrecen hospitalidad antes y después de la iglesia deben lavarse las manos meticulosa y frecuentemente inmediatamente antes de presentar literatura, preparar café y preparar refrescos.
  • Siga la directiva del Obispo que suspende temporalmente el uso de la copa común, ya sea para beber o para mojar la hostia, durante todos los servicios de comunión dentro de la Diócesis de Los Ángeles. Recuerde, enseñe y predique que el sacramento es válido siendo de un solo tipo, en este caso la hostia consagrada. A gran costo, nuestros antepasados ​​reformados ganaron el derecho de la copa por el bien de los laicos. Por el momento, lo ofrecemos como sacrificio en Cristo por el bien de nuestro prójimo.
  • Aquellos que ofrecen servicios deben lavarse bien las manos y aplicar desinfectante para manos a base de alcohol al comienzo de todos los servicios y nuevamente durante el ofertorio. Esto es doblemente importante para quienes distribuyen la hostia consagrada. Use hostia en lugar de pan horneado. Siempre ofrezca una opción sin gluten, especialmente recordando a aquellos que generalmente toman solo el vino consagrado. Los ministros de la Eucaristía deben dejar caer la hostia en las manos del comulgante en lugar de colocarla en la lengua.
  • Los sacerdotes a cargo de las congregaciones sin ningún otro clero pueden sentirse tentados a ir a la iglesia, incluso cuando no se sienten bien, en lugar de cancelar un servicio programado. Si no se sienten bien, quédense en casa. Las iglesias pueden prepararse para esta eventualidad asegurándose de que los ministros laicos estén preparados para llevar a cabo un servicio de oración matutina en cualquier momento.
  • Elimine el agua bendita de las fuentes y las pilas.
  • Asegúrese de que las personas que manejan alimentos se laven las manos con frecuencia y usen guantes y pinzas mientras sirven.
  • Revise regularmente a los feligreses que han estado ausentes de la iglesia, especialmente a las personas mayores y otras personas con condiciones preexistentes.
  • Recuérdenles a los visitantes eucarísticos que aquellos a quienes son llamados son los más propensos al aislamiento social y también pueden estar entre los más propensos a las infecciones. El clero a cargo de las congregaciones usará su mejor juicio. Los visitantes deben lavarse las manos con agua y jabón, si es necesario, en el baño de sus anfitriones, inmediatamente antes de administrar la hostia consagrada.
  • Resista dar culpa inmerecida y consecuente tratamiento negativo y la micro agresión contra nuestros hermanos de herencia asiática. Extienda la atención pastoral a todos los seres queridos que puedan estar sufriendo localmente o en el extranjero.
  • Visite el sitio web de la Organización Mundial de la Salud para obtener actualizaciones e información que se pueden descargar en varios idiomas.
  • Ore regularmente por todos los afectados por esta y todas las enfermedades, por los médicos profesionales y de investigación, y por todos aquellos en la autoridad civil y eclesial.

“Al enfrentar y superar esta crisis, que una comprensión cada vez más profunda de nuestra obligación de velar por nuestros vecinos más cercanos en el nombre de Cristo nos haga cada vez más devotos a la gloria de Dios y al florecimiento de todo el pueblo de Dios”.   — El Reverendísimo John Harvey Taylor

Para información adicional, visite:

Pautas de la Reverendísima Diane Jardine Bruce (26 de febrero de 2020) aquí (en inglés)

Directiva pastoral del Reverendísimo John Harvey Taylor (5 de marzo de 2020) aquí (en español y inglés)